Este será um espaço de reflexão e de partilha sobre assuntos relacionados com os temas da Segurança Interna, da Defesa Nacional e afins...
publicado por Vera Lourenço de Sousa | Quinta-feira, 04 Abril , 2013, 13:00

 

La policía y el agua

 

“Não perturbando os grevistas a ordem publica e desejando apenas fazer valer os seus direitos”, decía en 1903 un par del reino en sede parlamentaria, "foi pelo menos de mau gosto pretender dispersá-los com bombas de incêndio”.

 

Entre abril y junio de 1903 se produjo una gran huelga del sector textil en Oporto que suele considerarse un hitoen la historia del movimiento obrero portugués. También lo es en la historia de la policía. El gobierno pretendía controlar el uso de las calles de Oporto y evitar que el centro burgués de la ciudad se viera invadido por la población obrera:

 

“A polícia meteu o centro da cidade dentro de uma verdadeira barreira de guardas, para impedir a descida dos grevistas. Todos os postos da guarda Municipal tiveram reforços de prevenção, e em todos os bairros habitados pelo operariado circulam fortes patrulhas de infantaria e cavalaria da Guarda Municipal, além da polícia. (O Mundo 4-6-1903)”

 

Con la prolongación de la huelga, el hambre llegó a las familias en huelga y la invasión del centro de Oporto tomaba la forma de una marcha del hambre en la que mujeres y niños famélicos pedían pan y solidaridad:

 

“(…) As pálidas mulheres com os filhos famintos ao colo, ajoelharam exaustas e roucas dos brados de clemência. Perante aquela angústia suprema, não houve olhos que se não marejasem em lágrimas; até os corações dos polícias, duros por ofício, se abriram à piedade, fazendo-os embainhar os sabres.”

 

Durante los meses anteriores, los balazos del ejército habían matado a varios ciudadanos en Coimbra y Sesimbra durante operaciones de restablecimiento del orden público. Esta vez, en Oporto, el gobierno no quería que en el control policial de la huelga se repitiera esa tragedia. El uso de agua a presión podía ser una alternativa a los espadines (terçados) y revólveres de la policía, o a los sables, fusiles y bayonetas de la Guarda Municipal y el Ejército. De hecho, desde mediados del siglo XIX en varios países se habían hecho algunos intentos de dispersar multitudes con agua a presión. Pero ese uso no se había hecho sistemático. En 1906, por ejemplo, la revista estadounidense Popular Mechanics todavía reseñaba como novedad el uso policial del agua en Paris, en el control de las movilizaciones católicas contra las medidas secularizadoras.

 

Sin embargo, en Oporto la iniciativa de usar las mangas de agua no funcionó. Según se lee en el diario republicano O Mundo:

 

Na ocasião em que estacionaram na Praça Nova, apareceram alguns bombeiros, parece que com a intenção de fazer evacuar a Praça por meio de esguichos, mas os grevistas impediram os bombeiros aplicarem as mangueiras as bocas de incêndio”. (O Mundo 4-6-1903)

 

En la prensa de Oporto y Lisboa, como también en el parlamento, hubo un enorme debate sobre las distintas ocasiones en que se usó la fuerza contra los huelguistas. No es aquí el lugar para analizarlo, pero hay que resaltar la pésima recepción que tuvo el intento de usar el agua. Por una parte, estaba el problema de las competencias. Si los bomberos dependían del ayuntamiento y el orden público del gobierno ¿Qué hacía este último movilizando medios que no le correspondían?:

 

“Na sessão da câmara municipal foi levantada a questão de se ter pretendido fazer intervir os bombeiros para dispersarem a jacto de água os ajuntamentos dos grevistas. (…) a Câmara afirma ser alheia esse acto. O Sr. Dr. Lopes Martins felicita-se pela declaração da presidência e lamenta profundamente que se tivesse dado um facto desses”. (O Mundo 6-6-1903)

 

Por otro lado, como indica la cita con la que comenzábamos este post, se suscitó un rechazo estético por el uso del agua a presión. Parecía de mal gusto reconocer el carácter pacífico de los huelguistas y, por ello, tratarles sin respeto, "regándolos e inundándolos":

 

“rebaixando a sombria tragédia à cómica intervenção das mangueiras de incêndio”.

 

No hubo más intentos que esa iniciativa de junio de 1903. El agua sólo volvió a entrar en el repertorio policial en la década de 1960. Se trataba ya de otro Portugal: había caído la monarquía constitucional, tras ella la república parlamentaria y el país era gobernado en dictadura desde 1926. El sentido del agua, como arma no letal para dispersar multitudes, había cambiado. Como recordaba José Pacheco Pereira:

 

“Antes do 25 de Abril, o carro de água era a menos assustadora realidade do vendaval repressivo que era atirado para cima dos manifestantes. As manifestações duravam meia dúzia de minutos e pouco mais eram do que ajuntamentos breves. Logo a seguir, vinha a polícia de choque a bater, nalguns casos com cães, depois a PIDE fazia prisões selectivas, e por fim o carro da água varria o que sobrava nos passeios. Os passeios eram um elemento fundamental nas manifestações porque era o engrossar dos ajuntamentos nos passeios que era preliminar ao breve acto de ir para o meio da rua. Para além disso, muita gente que não queria arriscar-se a manifestar, mas entendia que lá devia estar, andava lentamente pelos passeios. Uma última nota sobre o carro de água: eu e mais gente íamos para as manifestações com o "traje" apropriado, ou seja, roupa que se podia estragar. A polícia misturava tinta azul ou azul de metileno na água do carro com o duplo objectivo punitivo de sujar a roupa com uma tinta resistente à lavagem e identificar os manifestantes” (via Abrupto).

 

Después del 25 de abril de 1974 la policía fue apartada por un tiempo del control del orden público. Como en los tiempos de la monarquía constitucional, el ejército asumió gran parte de esas tareas. En 1975 Otelo Saraiva de Carvalho compró material antidisturbios para los militares, incluyendo varios camiones lanzadores de agua. Pero se los compraron a la República Democrática Alemana, y se trataba de grandes vehículos adecuados para maniobrar en las avenidas de Berlín, no por las calles de Lisboa u Oporto.

 

En 1976 esos camiones fueron transferidos a la PSP, que los ha usado muy pocas veces. En el depósito de material móvil los llaman, con gracia, "Os Otelo". Durante el verano de 1977 los Otelo se usaron como apoyo a la extinción de incendios en el Alentejo - en una reversión de la relación entre policía y bomberos de 1903. También resulta curioso que una de las pocas ocasiones de su uso como material antidisturbios en democracia, fuese en la manifestación de policías de 1989, en la PSP se dividió entre "secos" y "mojados".

 

 

Diego Palacios Cerezales: Professor de Historia de los movimientos sociales na Universidad Complutense de Madrid (UCM). Diego dedica-se a estudar a relação entre o Estado, a Polícia e os movimentos sociais na história de Portugal e Espanha. É da sua  autoria o  livro Portugal à Coronhada - Protesto popular e ordem pública nos séculos XIX e XX e a tese de Doutoramento: Estado, régimen y orden público em el Portugal comtemporáneo, 2008 da Facultad de Ciencias Políticas y Socioligía, Universidad Complutense de Madrid um documento de elevado interesse para a história da Polícia em Portugal. É autor do Blog Botes de humo onde explora a relação histórica entre a polícia e a cidadania.

 

Nota: Diego escreve em Castelhano pelo que decidimos manter o texto original.

 

 

Diego, gracias por haber aceptado la invitación de la Segurança Interna e Defesa Nacional. Fue un placer! {#emotions_dlg.ok}

 

 


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